(Este post es un resumen del artículo publicado en la revista Inmersión y en el blog del club ZCO)

La Sección de Actividades Anfibias, conocida en el mundillo de las actividades subacuáticas simplemente como "la Sección", ha sido una de las instituciones que más ha hecho por la difusión y expansión del buceo en España, especialmente en las zonas interiores, alejadas del litoral.

Durante casi un cuarto de siglo, la Sección de Actividades Anfibias ha sido un referente obligado del buceo tanto en aguas interiores como en mar abierto, cuna de instructores y buceadores, tanto deportivos como profesionales, y hoy día ocupa un lugar privilegiado en los anales de la historia y desarrollo de las actividades subacuáticas en España. Por sus instalaciones fueron pasando, año tras año, una gran cantidad de militares profesionales así como de jóvenes reclutas que, tras su reincorporación a la vida civil, han continuado practicando y promocionando el submarinismo desde sus respectivas federaciones territoriales.

Un poco de historia

Cuando el 10 de agosto de 1977 se fundaba la Sección de Actividades Anfibias (S.A.A), cristalizaba el esfuerzo y las ambiciones de un numeroso grupo de oficiales de la Academia de Ingenieros del Ejercito que desde hacía diecisiete años venían trabajando para la consecución de una escuela permanente donde enseñar al personal militar del Ejercito las diversas técnicas de buceo y sus aplicaciones a las misiones de combate y trabajo que requería el Arma de Ingenieros.

De forma casi simultánea, en el Regimiento de Pontoneros y de Especialidades de Ingenieros (R.P.E.I.), ubicado en la zaragozana localidad de Monzalbarba, concretamente en la Unidad de PL-10, denominada posteriormente de Lanchas rápidas y Operaciones Anfibias, el entonces comandante Manuel de la Figuera - nombrado a la postre primer director de la S.A.A.-, junto con un grupo de oficiales, suboficiales y soldados llevaron a cabo una serie de pruebas de buceo con unos anticuados equipos de inmersión autónoma, con el objetivo de estudiar la posibilidad de colaboración de buceadores en el tendido de puentes.

Los inicios del buceo en Pontoneros

Posteriormente, desde el año 1965 hasta 1974, se desarrollaron en el Regimiento de Pontoneros diversos cursos, con una periodicidad anual, que trataban de satisfacer las necesidades operativas de esta Unidad, a la vez que se iba adquiriendo una inestimable experiencia en las diferentes técnicas de inmersión, aplicándolas de forma específica a los entornos subacuáticos de aguas interiores. Por fin, en 1974 se realizó el primer curso experimental de Zapadores Anfibios, germen de los diversos cursos de especialidad subacuáticas que se impartirían durante los siguientes cinco lustros en la S.A.A.

La ubicación definitiva, en 1977, de las instalaciones de la S.A.A. como centro de enseñanza dependiente de la Academia de Ingenieros en el interior del recinto del Regimiento de Pontoneros y de Especialidades de Ingenieros, a orillas del río Ebro tenía, sin lugar a dudas, una intencionalidad y simbología muy definidas. Por una parte, se unían de este modo los esfuerzos de los diferentes equipos que habían participado en el desarrollo de la especialidad del buceo en el Arma de Ingenieros, mientras que, por la otra, su localización a la orilla del Ebro implicaba la vocación de la S.A.A. como una escuela de buceo especializado en aguas interiores, diferenciándose de forma muy precisa del Centro de Buceo de la Armada (C.B.A.).

Ese mismo año se crea asimismo en el propio Regimiento de Pontoneros y de Especialidades de Ingenieros la Unidad de Operaciones Anfibias (U.O.A.), formado por los primeros buceadores que han realizado alguno de los cursos ofertados por la S.A.A. La utilidad de esta Unidad quedó patente a lo largo del tiempo, y su crecimiento hizo que se convirtiese en la actual Compañía de Operaciones Anfibias (C.O.A.)

Los cursos de buceo militar

La S.A.A. ofrecía tres cursos de buceo militar diferentes. Los oficiales y suboficiales del Arma de Ingenieros podían optar a los cursos de Buceador de Asalto o a los de Zapador Anfibio. Los oficiales y suboficiales de Infantería que estuviesen en posesión del diploma de Operaciones Especiales, así como personal de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, e incluso oficiales y suboficiales de ejércitos de otros países que quisieran diplomarse en actividades subacuática debían realizar en primer lugar el curso de Buceador de Asalto, y una vez superado éste, podían optar al de Zapador Anfibio. Por otra parte, el curso de Buceador de Apoyo era el específico para la tropa de Ingenieros y de Infantería.

Los cursos de Buceador de Asalto y de Zapador Anfibio tenían una única convocatoria anual, y una duración de ocho y cuatro semanas respectivamente. En el curso de Buceador de Asalto, las cuatro primeras semanas se dedicaban a la realización de prácticas en piscina y río y las cuatro siguientes con prácticas en embalse, durante las que se exploraban en profundidad las diversas actividades de combate que podían requerir la intervención de buceadores, como era el caso de incursiones anfibias, reconocimientos, demoliciones subacuáticas, neutralización y destrucción de instalaciones enemigas, tanto en aguas interiores como en el litoral.

Sin embargo, en el curso de Zapador Anfibio, el énfasis operativo pivotaba alrededor de las actividades más técnicas del buceo: construcción de obras hidráulicas, salvamentos y reflotación de objetos hundidos, corte y soldadura, fotografía y videofilmación, manejo de instalaciones hiperbáricas, y organización de operaciones de buceo.

Pero, sin duda alguna, de todos ellos, el curso más popular era el de Buceador de Apoyo. Con dos e incluso tres convocatorias por año y una duración de seis semanas, tres de ellas con prácticas de piscina y río, y las otras tres con prácticas en embalse o mar, estos cursos han constituido a lo largo de los años una verdadera cantera de submarinistas tanto deportivos como profesionales, puesto que la superación del curso posibilitaba a los soldados la convalidación de su titulación militar por la de buceador deportivo de segunda, o la de buceador profesional de segunda clase restringida.

El embalse de El Grado

Sin lugar a dudas, la fase más espectacular de los cursos de buceo militar siempre ha sido la de prácticas en embalse. En concreto, y gracias a un acuerdo con la Confederación Hidrográfica del Ebro, por el cual se cedía el uso de unas instalaciones para la ubicación del campamento base, el embalse de El Grado ha sido el centro de operaciones de las maniobras de la Sección. En sus aguas, los buceadores del Ejercito han efectuado rescates subacuáticos de vehículos sumergidos, voladuras, operaciones de infiltración, y muy diversos trabajos de ingeniería militar.

Un espíritu que sigue vivo

Hoy, la Sección ya no existe. Sus mandos y tropa han sido reubicados en otras Unidades o se han reincorporado a la vida civil. Por ello, y desde enero de 2001, es el Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros el que ha asumido, con su personal formado anteriormente en la S.A.A., los cometidos que antes desempeñaba ésta. Sin embargo, los cientos de buceadores que se formaron en las diferentes promociones de sus cursos, llevan en su interior "la impronta de la Sección de Actividades Anfibias" tal y como solía decir uno de los antiguos directores de esta institución, el teniente coronel Manuel de la Figuera.

Este artículo está dedicado a todos los que han aprendido a amar el buceo en la S.A.A., y en especial a los compañeros del LXVI Curso de Buceador de Apoyo.