Blogia
FARAS

La vocalia de Buceo Cientifico y Medio Ambiente de la FARAS colabora en la campaña de muestreo del ibón de Truchas

(Reproducido de: Fundación Boreas)

 

El domingo 28 de marzo se ha realizado la primera toma de muestras en el ibón de Truchas, acción incluida en el proyecto “Estudio de valoración integral de los lagos glaciares del Pirineo Aragonés: una propuesta para su conservación”.

Localizado en la zona de influencia de la estación de esquí de Astún (Huesca) y a una altitud de 2144 metros, este lago de origen glaciar presenta un vaso con un típico perfil de artesa y una profundidad máxima de 4,3 m. Su fondo es una cubierta continua de fango limoso con una intensa bioturbación en toda su superficie, producida por anélidos y gasterópodos (ZCO-1999).

Un grupo de investigadores de Fundación Boreas, del Laboratorio de Calidad de Aguas y Medioambiente de la Universidad de Zaragoza), y buceadores de la Vocalía de Buceo Científico y Medio AMbiente Federación Aragonesa de Actividades Subacuáticas (FARAS), acompañados por el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas de la Guardia Civil (GEAS) participaron en la primera toma de muestras del año 2010 en el ibón de Truchas.

La logística necesaria para este tipo de estudios resulta muy compleja, pues es necesario trasladar hasta el lago equipos de medida para la determinación in situ de diferentes parámetros fisicoquímicos, material específico para el muestreo (macroinvertebrados, agua a diferentes profundidades y sedimento del fondo), así como el necesario para el traslado de las muestras al laboratorio (5 neveras con diferentes envases con una capacidad total de unos 35 litros). La parte más pesada y voluminosa la constituyen los  equipos de buceo bajo hielo (4 completos), a los que hay que añadir las herramientas necesarias para romper la banquisa (motosierra, barrenas, mazos,…) y la cámara de fotografía subacuática.

 

Debido a la morfología del ibón, una cubeta que no cuenta con una salida natural y que drena sus aguas a través de una zona morrenica, a las bajas temperaturas alcanzadas durante el invierno que han congelado el terreno de drenaje, y al espeso manto níveo que lo cubría, ha sido imposible acceder al interior del ibón.

Un manto de nieve de 50 cm de espesor, numerosas capas intercaladas de hielo y agua, que alcanzaban una profundidad de 130 cm hasta la banquisa propiamente dicha, de espesor desconocido debido a la imposibilidad de penetrarla, impidieron acceder al interior del ibón. Se intentó hasta por 3 puntos distintos suficientemente distantes, pero las condiciones se repetían.

Ante esta complicación, se consideró tomar muestras de nieve de los distintos estratos para su posterior análisis en el laboratorio. Además se midieron in situ diferentes parámetros fisicoquímicos (e.g., temperaturas en los estratos, conductividad y oxigeno disuelto del agua localizada a 60 cm por debajo de la capa de nieve,…)

0 comentarios