El mejillón zebra (Dreissena polymorpha) es un pequeño mejillón que alcanza entre 3 y 4 cm de longitud en estado adulto. Su concha tiene forma subtriangular y un patrón de bandas blancas y oscuras en zig-zag muy característico y que facilita su identificación.
El D. polymorpha se encuentra principalmente en aguas dulces, si bien se les puede hallar también en aguas salobres, lo que facilita su dispersión durante el estado larvario. Esta especie es capaz de soportar bien los cambios de temperatura y de salinidad. Es un habitante típico de lagos, embalses y ríos, pudiendo incluso penetrar en marismas. A pesar de presentar una gran amplitud ecológica prefiere aguas que no sean muy rápidas y que sean limpias. Incluso también puede resistir varios días fuera del agua y por ello, se dispersa fácilmente fijándose a los cascos de las embarcaciones.

Este organismo es originario del Mar Caspio y del río Ural. Actualmente se encuentra en un problemático proceso de expansión de origen antrópico, y está colonizando las aguas dulces de Europa, Asia y América del Norte donde, en la región de los Grandes Lagos, desde su aparición en 1986 está considerado como una plaga, valorándose en varios miles de millones de dólares los destrozos ecológicos e industriales que ha causado.

El mejillón cebra se ha introducido con éxito en las aguas del Ebro y ya constituye una verdadera plaga. El primer avistamiento se produjo en 2001 en el bajo Ebro (Cataluña), en el meandro de Flix y el embalse de Ribarroja. En el embalse de Mequinenza se detectó en 2004, y en el embalse de Sobrón en 2006. En la actualidad se considera que toda la cuenca del Ebro se encuentra potencialmente afectada por D. polymorpha, habiéndose detectado presencia de larvas en embalses tan aguas arriba como Bubal y Lanuza.
Evitar su propagación está en nuestras manos.













